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Coronavirus Wuhan: el cisne negro que acaba con la complacencia

28 de enero de 2020

Un cisne negro, según la teoría desarrollada por el profesor Nassim Taleb, es un acontecimiento imprevisible que tiene un gran impacto y que, por su propia naturaleza, nunca está presente en los escenarios de los agentes económicos.

El nuevo brote infeccioso chino, provocado por un virus que ocasiona una enfermedad parecida a la neumonía, que ya se ha extendido a cuatro continentes y que ha matado a más de 80 personas, entraría dentro de la definición de cisne negro, ya que estamos hablando de un factor de riesgo desconocido, cuyo impacto no había sido descontado por los mercados financieros.

Estos procesos infecciosos, con potencial suficiente para convertirse en pandemias, pueden tener un efecto muy adverso sobre la actividad económica mundial y, por lo tanto, poner en peligro la tendencia alcista de la renta variable, que se aceleró en el último trimestre de 2019 y que no frenaron los temores geopolíticos del arranque del nuevo año.

Este caso es diferente, porque no estamos hablando de un riesgo impreciso y distante, sino que las epidemias constituyen un temor concreto, que se instala profundamente en el sentimiento de las personas y provocan cambios relevantes en su comportamiento. Es evidente que, en medio de las festividades del Año Nuevo Lunar, el coronavirus chino afectará de forma significativa a la actividad económica del gigante asiático: espacios públicos cerrados, fuertes restricciones en el transporte, actividades de ocio suspendidas y espectáculos cancelados, harán daño a la economía china, en unas fechas asociadas con mayores niveles de ocio, viajes y consumo.

No es extraño que los sectores económicos que se han visto más afectados hayan sido las aerolíneas, los sectores de consumo, especialmente de productos de lujo, los sectores relacionados con las materias primas y la energía y las cadenas hoteleras. Además, en un mundo cada vez más globalizado, es probable que el frenazo en la actividad económica china se deje notar en el resto del mundo. No olvidemos que la economía china representa el 10% del PIB mundial.

Asimismo, todavía es pronto para valorar el alcance que tendrá la epidemia, que podría mantenerse razonablemente contenida en China o, por el contrario, conseguir extenderse por otras geografías. La cautela de los inversores está, por lo tanto, plenamente justificada.

Se da la circunstancia, además, de que el cisne negro ha aparecido en un momento en el que los mercados de renta variable mundiales se situaban en máximos históricos y con unos niveles de valoración muy exigentes. Esto ha hecho posible que los riesgos derivados del coronavirus hayan sido descontados con gran rapidez por las bolsas mundiales, ya que muchos inversores han optado por realizar los suculentos beneficios acumulados en los últimos meses, a la espera de que se clarifique la situación.

Y ahora ¿cómo es previsible que se desarrollen los acontecimientos? Si analizamos situaciones similares ocurridas en el pasado, como la gripe aviar de 1997, el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave) de 2003, la gripe porcina de 2009 o el brote de Ébola de 2014, nos damos cuenta de que en todos los casos se produjeron caídas en los activos de riesgo, en algunos casos muy relevantes, como en el episodio del SARS o durante el brote de Ébola. No obstante, ninguna de estas crisis sanitarias fue duradera y en todos los casos se terminó recuperando la totalidad de la caída en algunas semanas.

Con todas las cautelas, nuestra percepción es que el actual brote infeccioso no ocasionará daños significativos en la economía global y que, al igual que lo sucedido en episodios anteriores, dejará paso a un escenario de mayor tranquilidad. No obstante, esto no sucederá antes de que los inversores tengan la certeza de que el brote ha sido contenido y puedan empezar a valorar su impacto económico, y para ello tendremos que dejar pasar algunos días, o incluso semanas. Nos esperan, por lo tanto, jornadas cargadas de volatilidad, en las que los mercados se moverán al compás de las noticias sobre la extensión de la enfermedad.

Por tanto, como inversores estaremos muy atentos a las noticias que nos llegan de China y a la evolución futura de los mercados, ya que no podemos descartar que la actual aversión al riesgo pueda dejar paso a una nueva oportunidad de compra de activos de riesgo, ya que entendemos que las dinámicas macroeconómicas actuales siguen siendo favorables para esta clase de activo.

 

El análisis teórico de los cisnes negros o "black swan" se complementa muy bien con la teoría del behavioral economics.

Pueden observarse los cambios y la volatilidad del mercado a través de nuestros índices de bolsas y mercados.

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